Renovarse o Morir
Esta conocida fórmula, es la que todo gurú político, económico o espiritual se cansa de reiterar cuando es preguntado acerca de qué es aquello que tendría que hacer una persona, empresa, sector, ciudad o país para salir de una situación difícil. Es algo inalcanzable si no hay una voluntad real de cambio. Y el cambio siempre ha de incluir todo un conjunto de elementos que han que empezar a moverse en otra dirección, es decir, un cambio es poco eficaz si no afecta, incluye y revierte en todo el “sistema” en el que una persona, empresa o sector se hallan inmersos.
Estamos anclados en un sistema visiblemente rígido, inflexible ante los cambios, sobre todo cuando estos suponen perder parcelas de poder o estatus personal en cualquier sistema (familia, asociación, empresa o partido político).
Al final terminamos dependiendo de los líderes, electos o no, que son quienes acaban por tomar las decisiones en última instancia. Un buen liderazgo, libre de mecanismos limitadores conscientes o inconscientes, ha de estar inevitablemente basado en la humildad, la honestidad, el respeto, el diálogo, la dignidad, la empatía, la comunicación, los conocimientos, el empuje y del talento del equipo que sabe sumar talentos.
Es más que evidente que si actualmente estamos a la cabeza del paro en el mundo “civilizado”, es porque en España hay gran carencia de liderazgo personal, empresarial y político.
Para que se produzca ese cambio que todos anhelamos y necesitamos, primero tenemos que cambiar cada uno de nosotros nuestro propio liderazgo personal. Y es que cada uno de nosotros estamos obligados a ser líderes responsables de nuestra pequeña y particular parcela vital. “Cuando tu cambias, tu alrededor cambia”. Tenemos que empezar por autoevaluar nuestros hábitos, creencias limitadoras y nuestro comportamiento y relaciones que establecemos con el propio entorno y ver como tenemos que empezar a diseñar esa nueva hoja de ruta que nos lleve a ser ese buen líder que todos llevamos dentro.
Basta de ya de ver la paja en el ojo ajeno, y empecemos por trabajar con nosotros mismos responsabilizándonos de nuestro proceso de cambio. Al final, todas las pequeñas y grandes soluciones siempre empiezan y pasan por la RESPONSABILIDAD y el RESPETO por uno mismo y con aquello o aquellos que nos rodean.
Ánimo, es algo que no es fácil, pero hazlo primero por ti y luego por este mundo que necesita de tu liderazgo.
David Pérez
Director Ejecutivo de AlicanteInnovación


