Inteligencia Emocional y Productividad
Acabo de leer el último informe que se ha realizado a nivel internacional referente a la productividad de las pymes, y vuelve a reflejar nuestro más que evidente atraso respecto a países como Francia, Inglaterra o Alemania.
Cuando se habla de productividad, se suele hablar de Innovación o Tecnologías, muy poco se habla de la apatía, la indiferencia y la falta de compromiso de muchos equipos de trabajo.
Pero, ¿Quiénes son los responsables de este bajo estado anímico del personal?
Para empezar, en cualquier equipo hay miembros que deterioran el clima de trabajo por su conflictividad, su falta de responsabilidad y por ser “el espíritu negativo de la navidad”. Si hay que ser objetivos, podríamos decir que en más de un 70% de las ocasiones esa baja productividad viene por la baja aptitud o conocimiento de las herramientas que existen en el campo de la inteligencia emocional por parte de las personas responsables de dirigir estos equipos, herramientas que pueden cambiar las dinámicas y la energía grupal de un equipo hasta mejorar con creces su rendimiento.
También hay que decir, y seamos muy claros, que muchos gerentes temen abrir la caja de Pandora al embarcarse en un análisis que sin duda les puede hacer temblar sus esquemas y que requiere una autocrítica honesta a la que en ocasiones no están dispuestos.
Así que herramientas, “haberlas, haylas” . Para terminar solo decir que bajo mi experiencia en el campo de la Inteligencia Emocional, puedo decir que lo más difícil es la gestión personal de nuestras propias emociones. Antes que miembros de un equipo, somos personas con carencias, limitaciones, experiencias traumáticas y creencias limitadoras que llevamos allá donde vayamos, si no las hacemos conscientes y nos responsabilizamos de ellas.
Sentir que algo no tiene solución, es humano. Pero perpetuarnos en esa postura es nocivo incluso para nuestra salud física. Demasiados “no hay nada que hacer”, “es imposible que…”, “total, a mí me da igual”, frenan la evolución de las empresas y de nosotros mismos como personas. Siempre hay algo más que se pueda hacer, pero eso implica responsabilidad, compromiso, autocrítica y una gestión eficaz y ecológica de nuestro mundo emocional. Además, yo pregunto ¿Pueden nuestras empresas permitirse en estos momentos la apatía y la mediocridad?
David Pérez
Director Ejecutivo de AlicanteInnovacion



